
Refinería rusa
Por la Secretaria de Relaciones Internacionales

Del domingo 26 de octubre al sábado 1 de noviembre de 2025
Cierre de la embajada ucraniana en La Habana y razones esgrimidas
El gobierno de Ucrania anunció el cierre de su embajada en La Habana y la reducción del nivel de sus relaciones diplomáticas con Cuba. Así lo comunicó el ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Andriy Sybiha, mediante un mensaje en X el 29 de octubre de 2025. La decisión se explicó por varias razones: Ucrania votó en la Asamblea General de la ONU en contra de una resolución que pedía el fin del embargo económico a Cuba, señalando la posición de La Habana como aliada de Rusia en la guerra. El ministro recordó además que el presidente cubano expresó públicamente su deseo de ‘éxito’ a Vladimir Putin, lo que Kyiv interpreta como un apoyo directo a la agresión rusa. Finalmente, Ucrania denunció la participación de ciudadanos cubanos reclutados por Moscú para combatir en territorio ucraniano, calificando la pasividad del gobierno cubano como ‘complicidad en la agresión’. El cierre de la embajada refleja una política exterior ucraniana más firme hacia gobiernos alineados con Rusia y busca reorganizar su red diplomática global en función del conflicto.
Golpes estratégicos de Ucrania a la energía rusa
Durante la última semana, Ucrania intensificó su campaña de largo alcance contra la infraestructura petrolera rusa —refinerías, depósitos y oleoductos—, logrando un impacto económico significativo. Según declaraciones del presidente Volodímir Zelenski, los ataques ucranianos han “eliminado” entre 22 % y 27 % de la capacidad de producción de combustibles refinados en Rusia, una cifra confirmada parcialmente por fuentes internacionales que la sitúan entre el 20 % y el 27 %. Esta reducción afecta tanto al consumo interno como a las exportaciones, lo que ha obligado al Kremlin a reorganizar su red de suministros y aumentar la extracción de carbón para compensar el déficit. El golpe al sistema energético ruso representa una victoria estratégica para Kyiv: limita los ingresos de Moscú, debilita su capacidad de sostener el esfuerzo bélico y evidencia que Ucrania ha pasado de una postura defensiva a una ofensiva económica sostenida dentro del territorio enemigo.
Tomahawk para Ucrania: en la agenda, con señales de aprobación condicionada
En Washington, el Pentágono ha aprobado técnicamente el envío de misiles de crucero Tomahawk a Ucrania, quedando pendiente la autorización final del presidente Trump. Fuentes del Departamento de Defensa confirman que la entrega forma parte de un nuevo paquete de asistencia que busca dotar a Ucrania de capacidad de ataque de largo alcance. De concretarse, el Tomahawk permitiría golpear objetivos militares estratégicos muy dentro de Rusia —centrales de mando, bases logísticas o refinerías—, alterando el equilibrio táctico actual. Esta decisión marca un cambio sustancial en la política de apoyo estadounidense, hasta ahora restringida a sistemas de alcance medio.
Pokrovsk: Ucrania resiste ante 170 000 soldados rusos
En el frente oriental, la situación sigue siendo crítica. El gobierno ucraniano denunció que Rusia ha concentrado alrededor de 170 000 soldados en el eje de Pokrovsk, en la región de Donetsk, con el objetivo de tomar la ciudad y consolidar su control sobre el Donbás. Aunque el ejército ruso asegura haber rodeado parcialmente la zona, las fuerzas ucranianas mantienen posiciones clave y realizan contraataques urbanos para frenar el avance. Según el Estado Mayor de Kyiv, el despliegue ruso incluye tanques, artillería pesada y aviación táctica, lo que convierte a Pokrovsk en uno de los enfrentamientos más intensos desde Bajmut. El resultado de esta batalla será decisivo: su caída permitiría a Moscú conectar varios frentes del Donbás, mientras su defensa consolidaría la moral ucraniana y frustraría una de las principales metas estratégicas del Kremlin.
Guerra de infraestructura: ataques cruzados y civiles en riesgo
Rusia continuó su ofensiva contra el sistema energético ucraniano, con ataques masivos de drones, misiles y bombas planeadoras sobre Donetsk, Zaporizhzhia, Járkiv y Odesa. Estos bombardeos provocaron apagones generalizados y dejaron miles de personas sin electricidad ni calefacción, afectando hospitales y plantas de agua potable. En Odesa, un ataque con dron causó al menos dos muertos y tres heridos, mientras que en Donetsk los daños a la red eléctrica fueron descritos como “catastróficos”. Zelenski informó que Rusia lanzó en la última semana más de 1 500 drones, 1 170 bombas guiadas y 70 misiles contra infraestructura civil. Desde el inicio de la invasión en 2022, la ONU ha documentado 12 654 civiles muertos y 29 392 heridos, mientras UNICEF confirma al menos 2 406 niños muertos o heridos, de los cuales 659 fallecieron. Las mujeres y menores representan una proporción elevada entre las víctimas recientes, debido a la intensidad de los ataques contra áreas residenciales.
Innovación ucraniana en el campo de batalla
Ucrania también continúa mostrando creatividad en la guerra tecnológica. Informes británicos destacan el uso de drones con altavoces y códigos QR que invitan a los soldados rusos a rendirse. Estos aparatos transmiten mensajes de audio y facilitan el contacto con canales seguros de rendición, reduciendo riesgos para ambas partes. Aunque su impacto numérico es limitado, su valor simbólico y psicológico es considerable, mostrando el enfoque ucraniano de combinar guerra tecnológica, psicológica y humanitaria.
Lectura estratégica de la semana
- Ventaja relativa para Ucrania: los ataques al sistema energético ruso y la posible llegada de los Tomahawk amplían su capacidad ofensiva y erosionan la economía de guerra de Moscú.
2. Riesgo para Kyiv: el despliegue ruso de 170 000 hombres en Pokrovsk eleva la presión sobre el Donbás; resistir será clave para mantener el equilibrio militar.
3. Guerra de desgaste dual: mientras Rusia busca dejar a oscuras a Ucrania, Kyiv responde reduciendo la producción de combustible ruso, con consecuencias profundas para el invierno.
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