
El 9 de febrero de 2026, la persecución del petrolero Aquila II, cargado con casi un millón de barriles de petróleo venezolano, llegó a su fin en el océano Índico, después de semanas de caza desde el Caribe por parte de fuerzas estadounidenses. La operación marcó uno de los episodios más extensos y simbólicos de la ofensiva de Estados Unidos contra el comercio ilícito de crudo vinculado al régimen venezolano y a redes internacionales sancionadas.
La incautación fue confirmada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien explicó que el buque había violado la cuarentena marítima impuesta a Venezuela y trató de evadirla huyendo a través de rutas oceánicas cada vez más lejanas. El Aquila II se convirtió así en el octavo petrolero capturado por Estados Unidos desde que la administración Trump decidió aplicar acciones directas para asfixiar la principal fuente de ingresos económicos del régimen de Caracas.
Según datos de Lloyd’s List Intelligence, el petrolero cargó casi un millón de barriles de crudo pesado en el terminal José, en Venezuela, el 6 de diciembre. Posteriormente comenzó a transmitir datos falsos de ubicación y a ocultar información sobre su carga y destino, una práctica habitual de la denominada “flota en la sombra”, utilizada para transportar petróleo ruso y venezolano al margen de las sanciones internacionales. Análisis satelitales de TankerTrackers confirmaron que el buque abandonó aguas venezolanas a inicios de enero.
Aunque navegaba bajo bandera panameña, el Aquila II fue sancionado por Estados Unidos el 10 de enero por su participación en el transporte de petróleo ruso, y ya había sido sancionado previamente por el Reino Unido debido a sus vínculos con Moscú. Expertos del sector energético señalan que existe una interconexión creciente entre las redes que comercian crudo ruso y venezolano, utilizando los mismos buques y mecanismos de evasión.
Un video difundido por el Departamento de Defensa muestra a tropas estadounidenses abordando el petrolero desde helicópteros mediante cuerdas, en una operación que se desarrolló sin incidentes. Hegseth advirtió que Estados Unidos perseguirá por tierra, aire y mar a quienes intenten eludir las sanciones, subrayando que ninguna embarcación puede escapar indefinidamente.
La captura del Aquila II refuerza el mensaje de que Washington mantendrá el cuasi-bloqueo naval contra Venezuela. Aunque algunas sanciones petroleras han sido flexibilizadas, Estados Unidos continúa bloqueando envíos de crudo hacia Cuba y mantiene una presencia naval activa en el Caribe para combatir el tráfico ilícito, según el Comando Sur.


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