LAURA POLLÁN Y LOS PUEBLOS QUE OLVIDAN SU HISTORIA

Por |2026-02-13T13:12:19-06:0013 febrero, 2026|CID, Damas de Blanco del CID|Sin comentarios

Hoy se cumplen 78 años del nacimiento de Laura Pollán Toledo, maestra, opositora pacífica y fundadora del movimiento Damas de Blanco, símbolo de resistencia cívica frente a la represión en Cuba.

Recordarla no es un simple acto conmemorativo. Es un ejercicio de memoria histórica. Y en momentos de transición, la memoria no es un lujo: es una necesidad.

Laura no fue una política profesional ni una figura de poder. Fue una mujer común que, ante la injusticia, decidió no callar. Tras la Primavera Negra de 2003, cuando decenas de opositores fueron encarcelados, convirtió el dolor personal en acción cívica organizada. Vestidas de blanco, caminando en silencio por las calles de La Habana, aquellas mujeres desarmadas enfrentaron la maquinaria del miedo con la fuerza moral de la verdad.

El régimen intentó desacreditarlas, acosarlas y silenciarlas. Pero no pudo borrar lo esencial: demostraron que la dignidad puede desafiar al poder cuando el poder pierde legitimidad moral.

Hoy Cuba atraviesa un momento decisivo. El desgaste del sistema es evidente, el reclamo de libertades es cada vez más amplio y la conciencia ciudadana ha cambiado. Sin embargo, toda transición implica riesgos. La libertad no solo debe conquistarse: debe protegerse y consolidarse.

Aquí es donde la memoria se vuelve determinante.

Los pueblos que olvidan su historia no solo repiten sus errores: hipotecan su futuro y entregan su destino.

Laura Pollán representa una advertencia y una enseñanza. La advertencia: ningún sistema autoritario cae por inercia; requiere presión cívica, organización y valentía. La enseñanza: la lucha pacífica, ética y firme tiene un poder transformador profundo.

Si Cuba se acerca a una etapa de mayor apertura, el legado de Laura exige responsabilidad. No se trata solo de cambiar estructuras, sino de construir una cultura democrática basada en derechos, pluralismo y respeto a la dignidad humana.

La democracia no puede edificarse sobre el olvido. Debe construirse sobre la verdad, la memoria y la justicia.

Recordar a Laura Pollán no es un gesto simbólico. Es un compromiso con el futuro. Es afirmar que la libertad que viene —si sabemos protegerla— será más fuerte que el miedo que intentó dominarla.

Hoy, a 78 años de su nacimiento, su ejemplo sigue caminando por las calles de Cuba. Y su hija, Laura Labrada Pollán, presidenta del Partido Cuba Independiente y Democrática y líder de las Damas de Blanco, es hoy un testimonio vivo del heroísmo y la determinación que su madre encarnó, y que miles de cubanas han demostrado durante más de seis décadas de dictadura.

Y esa memoria es, precisamente, una forma de libertad.

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