
Apartamentos bombardeados en Kiev
Por Ian Lovett – The Wall Street Journal
Rusia desató en la noche del sábado y madrugada del domingo uno de los mayores ataques aéreos de la guerra, lanzando más de 600 drones y decenas de misiles contra Ucrania. Según el presidente Volodímir Zelensky, el saldo inicial es de al menos cuatro muertos y 40 heridos. La ofensiva coincidió con el cierre de la semana de la Asamblea General de la ONU, donde el mandatario ucraniano pidió la máxima presión internacional contra Moscú.
Los ataques golpearon múltiples ciudades, con daños especialmente graves en Kyiv, donde murieron cuatro personas y al menos diez resultaron heridas. En Zaporizhzhia, una de las regiones más castigadas, hubo 27 heridos, incluidos tres niños. Regina Kharchenko, jefa interina del Consejo Municipal, denunció que el Kremlin continúa atacando a civiles que duermen en sus casas, calificando la táctica de “insidiosa” e “inhumana”.
Como medida de precaución, Polonia cerró el espacio aéreo sobre varias ciudades cercanas a la frontera. Aviones F-35 neerlandeses y F-16 polacos participaron en la interceptación de varios drones que representaban amenaza directa.
El ataque ocurre tras un mes de alta tensión en Europa: 19 drones rusos cruzaron el espacio aéreo polaco y un caza ruso violó el espacio aéreo de Estonia, lo que analistas militares interpretan como un intento del Kremlin de probar la capacidad defensiva de la OTAN. Estas incursiones, sumadas a la magnitud del reciente bombardeo, reavivan el temor de que Moscú busque ampliar el conflicto más allá de Ucrania.
Zelensky advirtió el sábado que Vladímir Putin podría atacar otro país europeo sin esperar el fin de la guerra en Ucrania, y afirmó que el mandatario ruso está “poniendo a prueba a Europa”, que aún carece de sistemas suficientes para defenderse de drones rusos.
Mientras tanto, los esfuerzos diplomáticos del presidente Donald Trump para negociar un alto el fuego parecen estancados. No se han registrado avances desde las reuniones separadas que sostuvo en agosto con Zelensky y con Putin.
Desde Nueva York, el canciller ruso Serguéi Lavrov aseguró en la ONU que Moscú “no tiene ni ha tenido intenciones de atacar a la OTAN o a la Unión Europea”, pero advirtió que cualquier agresión contra Rusia sería respondida de forma “decisiva”.
El ataque masivo refuerza la percepción de que Moscú busca mantener la iniciativa bélica pese a la presión internacional, en un momento en que las defensas aéreas ucranianas se ven forzadas a repeler simultáneamente oleadas de drones y misiles en múltiples frentes.
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